El estudio, realizado por científicos del Instituto de Investigación de Oregon, mostró que comer en exceso alimentos con "alto contenidos de grasa o azúcar" puede cambiar la manera en cómo el cerebro responde a los estímulos, y hacer descender el "sistema de recompensa". Es decir, el cerebro se queda con ganas de más, de la misma forma que una persona que consume cocaína en forma regular.
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